Aditivos Alimentarios

A pesar de sus rasgos modernos, los aditivos alimentarios se han utilizado durante siglos.

La conservación de alimentos se inició cuando el hombre aprendió a conservar los cereales de una cosecha a la otra y mantener la carne y pescado salados o ahumados. Los egipcios utilizaban colorantes y aromas para aumentar el atractivo de algunos alimentos y los romanos utilizaban salitre (nitrato potásico), especias y colorantes para la conservación y mejora del aspecto de los alimentos.

Hoy día, los aditivos alimentarios son sustancias principalmente químicas para asegurar la conservación del alimento pero también para potenciar el sabor de alimentos de baja calidad o mejorar el aspecto de alimentos poco apetecibles.

En Europa, los aditivos alimentarios están permitidos para sus Estados miembros, así como Noruega e Islandia.

El uso de aditivos está estrictamente regulada por el principio de “lista positiva”. Los aditivos que no aparecen en la “lista positiva” están prohibidos.

Ahora es la Comisión Técnica de Aditivos Alimentarios, A1romatizantes, Auxiliares Tecnológicos y Materiales, en colaboración con la  Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, que se responsabiliza de esta tarea.

La solicitud de autorización incluye un registro técnico, tecnológico, toxicológico y analítico.

Los aditivos con probabilidad de ser cancerígenos son evaluados por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer. De los 29 aditivos con probabilidad de ser cancerígenos evaluados y autorizados, ninguno pertenece al grupo 1 (cancerígeno en humanos).

Aún así, los riesgos para la salud no están del todo descartados, un estudio británico ha establecido un vínculo entre los niños de 3 años o menos, entre el riesgo de hiperactividad y la ingestión de alimentos que contienen aditivos tales como el ácido benzoico. La hiperactividad se refleja en una incapacidad para permanecer sentado, concentrado e impulsividad.

Algunos aditivos, aunque aprobados, se reconocen como potencialmente cancerígenos, como colorantes: E123, E131, E142, conservantes: derivados benzoico E210 219 y E 249 y son dudosos algunos edulcorantes según L. Le Goff, medicinas y alimentos del futuro (09/2009).

Pero los consumidores tenemos la última palabra y la posibilidad de escoger nuestros productos alimentarios. Los alimentos ecológicos, biológicos y orgánicos nunca llevan ni aditivos, ni conservantes, ni potenciadores de sabor alimentarios de ningún tipo. Tanto el sabor como el color son el resultado de su elaboración natural y libre de sustancias químicas siguiendo las estrictas normas de los avales que los certifican.

En alimentación infantil, podemos encontrar tanto papillas como potitos de frutas o verduras biológicos muy recomendables como parte de una dieta equilibrada para el niño.

En alimentación adulta, aunque el ritmo de vida actual no nos permite gozar del tiempo de cocinar tranquilamente, también disponemos de una amplia gama de alimentos ecológicos de rápida preparación, igualmente saludables y nutritivos.

Fuente : eufic, notre-planete.info

Nuevo logotipo de producción ecológica de la UE

Cuando los consumidores escogen comprar productos ecológicos, necesitan estar seguros de que lo que adquirieren es exactamente aquello por lo que están pagando. El logotipo y el sistema de etiquetado ecológicos son el mecanismo que lo hace posible.

Este distintivo está diseñado para garantizar que los productos que se adquieren están producidos enteramente conforme al Reglamento en agricultura ecológica de la UE, o, en el caso de alimentos importados, de acuerdo con una serie de normas equivalentes cuando no idénticas.

Desde el 1 de Julio de 2010, el etiquetado se ha homologado a nivel europeo y todos los productos deben llevar el logotipo “EcoHoja”.

Logotipo :

El logotipo de producción ecológica de la UE y los de sus Estados miembros sirven para complementar el etiquetado habitual y aumentar la visibilidad de este tipo de alimentos y bebidas de cara a los consumidores.

Por todo ello, quienes adquieren productos señalados con el logotipo de la UE pueden estar plenamente seguros de que:

  • Como mínimo, un 95% de los ingredientes del artículo han sido producidos ecológicamente;
  • El producto cumple con las normas del plan de inspección oficial;
  • Proviene directamente del productor o del transformador en un envase sellado;
  • Identifica al productor, al transformador o al vendedor y lleva el nombre o código del organismo de inspección.

El uso del logotipo de la UE es obligatorio para los alimentos pre-envasados a partir del 1 de julio de 2010. Para productos importados sigue siendo de uso voluntario después de esa fecha. El logo seguirá siendo de incorporación voluntaria para aquellos productos importados después de dicha fecha. Una vez el Reglamento entre en vigor y el logotipo de la UE se generalice, el etiquetado deberá indicar el lugar en el que fueron producidas las materias primas agrícolas (“UE”, “no-UE” o el nombre del país, dentro o fuera de la UE, donde el producto o sus ingredientes fueron cultivados).

En ocasiones, los operadores que desean vender sus productos en otro Estado Miembro de la UE, necesitan colocar un logotipo adicional que sea reconocido en el mercado al que destinan su mercancía. El logotipo ecológico de la UE evita el doble etiquetado, al ofrecer un sistema de reconocimiento paneuropeo.

En Mundoecológico.es, antes de distribuir cualquier producto, se confirma que tiene el aval que le corresponde como producto ecológico además de llevar el sello en el empaquetado.

Fuente : http://ec.europa.eu/agriculture/organic/